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Amétrico trocaico

Todos mueren.
Arrojadlos a la muerte con olvido, sin memoria.
Todos mueren.
Expulsadlos desde vuestros corazones, que no habiten vuestros cuerpos, vuestras casas.
Rechazad todos los dioses y las glorias de sus reinos,
agotando el paraíso tras la búsqueda insaciable.
No dejéis la libertad, aunque parezca frágil, en las sucias manos
de tiranos sacerdotes que negocian con el miedo.
Repudiad lo luminoso, por seguro que es la luz de algún hipócrita con doble moralina.
Dioses todopoderosos, inmortales,
al final acaban siendo las cenizas de sus propios resplandores, redentores sin destino.
Todos mueren, siempre mueren.

José Ángel G.

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