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ANTON WEBERN: EL CAMINO HACIA LA COMPOSICIÓN DODECAFÓNICA

VI

Antes de que supiéramos nada de esta ley, ya la estábamos obedeciendo. De ello se infiere que la misma surgió de un modo absolutamente natural. Ya no existe la tónica. Cada uno de los doce sonidos tiene el mismo derecho. Si alguno de ellos se repitiera antes de que hayan aparecido los otros once, tendría cierta prerrogativa. Los doce sonidos, dispuestos en una determinada serie, forman la base para toda la composición. La composición con doce sonidos no es un "sustitutivo de la tonalidad", sino que le da continuidad a esta última.
Los grandes maestros de la música siempre se empeñaron en expresar la unidad de la manera más clara posible. Un medio para logarlo era la tonalidad. Otro lo proporcionaba la polifonía. Una de las primeras piezas polifónicas conservadas es un canon, un famoso canon inglés del siglo XIII. ¿Qué es un canon? Una pieza musical en la cual hay muchas voces que cantan lo mismo, sólo que lo hacen en momentos diferentes, y a veces, también, con un orden distinto (canon retrógrado, canon a espejo). La cima más gloriosa de la música polifónica es la fuga, que se basaba en el tema fugado (respuesta, estrechos, etc.). ¿Y por qué volver a lo mismo? ¡En el fondo, era lo mismo pero a la vez diferente! Con la música homofónica llega la unidad temática, pero, en realidad, la fuga, en sí misma, ya es temática. Entonces surge algo muy curioso: pronto se intentó crear cierta coherencia temática entre el acompañamiento y la voz principal. Vemos entonces un rasgo salido absolutamente de la música homofónica que regresa a la polifónica, un esfuerzo por dar profundidad a la unidad y hacer más clara.
Un ejemplo: las Seis variaciones fáciles sobre una canción suiza de Beethoven. El tema es do-fa-sol-la-fa-do-sol-fa, y luego... ¡una retrogradación! Ustedes no lo notarían si alguien lo tocase, y quizás eso sea importante, pero es unidad.
Luego se produce una nueva evolución de la unidad en Brahms, Mahler, Schönberg. En el primer cuarteto de cuerdas de Schönberg (en re menor) ¡la figura acompañante es temática! Ese empeño por alcanzar la unidad, por establecer relaciones, lleva por sí mismo a una forma que los clásicos cultivaron con frecuencia y que cobra mayor importancia, en realidad, con Beethoven: la variación. Se presenta un tema y éste se varía. Así, la variación es una antecesora de la composición con doce sonidos. Por ejemplo, en el último movimiento de la Novena Sinfonía de Beethoven, el tema a una sola voz; todo lo que le sigue se deriva de esa idea, que la forma primigenia. Sucede algo inaudito, ¡y, sin embargo, es siempre lo mismo!
Ahora pueden ver adónde quiero llegar. Como en Urpflanze, la "planta primigenia" de Goethe, la raíz no es en realidad algo diferente del tallo, y el tallo no es otra cosa distinta de la hoja, y la hoja, a su vez, no es diferente de la flor. Son variaciones la misma idea.

                                                                                    19 de febrero de 1932

Anton Webern: El camino hacia la composición dodecafónica