Composiciones de música minimalista

Hace unas pocas semanas, el compositor y compañero Juan María Gómez me envió un audio de una obra musical escrita por él de estilo minimalista titulada My first and last minimalist piece para que le diese mi opinión al respecto. Lo que dije queda entre nosotros; solamente deseo que sea la primera obra minimalista pero no la última que escriba y que experimente esta estética creativamente —como una más— sin prejuicios, muchos de ellos heredados del mundo académico, me temo. Componer una buena obra minimalista es igual de difícil que componer una buena obra serial o de cualquier otro estilo.

Y como debo ser coherente con lo que le he dicho al compañero Juan María, he decidido reunir, revisar algunas obras minimalistas que tengo escritas y presentarlas públicamente con el fin de ser escuchadas, someterlas a la crítica, al juicio estético y a la opinión —y cuanta más racional sea esa crítica, mejor—.

También espero, modestamente, que le sirvan de ejemplos de lo que se puede hacer, y también, por qué no decirlo, de lo que no se puede hacer o de lo que no le gustaría hacer —también pueden darse estos casos—. Le dejo a Juan María la posibilidad de elección.

Antes de mencionar a las piezas musicales, la reflexión previa que hago acerca del minimalismo musical tiene que ver con el tiempo, un factor importante dentro de este estilo, y cuya consecuencia inmediata en la escucha de este tipo de música es la “epojé” temporal, es decir, la suspensión en la sensación del tiempo, y caer en una especie de eterno retorno nietzscheano amenazado sin embargo por un “tempus fugit” en bucle. Para ser más precisos, en palabras de Michel Onfray:
Podría decir del tiempo que es la «velocidad de la materia». Agregaría así una definición teórica, y hasta teorética, a esta realidad que pone en aprietos al pensamiento a causa de su carácter fluido, corriente, huidizo, evanescente, fugitivo, efímero, fugaz. Semejante contribución no haría más que sumarse pues a los múltiples intentos de captar lo inasible. Así, el «fluir del río» de Heráclito, la «forma móvil de la eternidad inmóvil» platónica, el «intervalo que acompaña el movimiento del mundo» estoico, el «número del movimiento según el antes y el después» aristotélico, la «imagen de lo Uno que está en lo continuo» de Plotino, el «accidente de accidentes» epicúreo, la «serie de ideas que se suceden» en Berkeley, la «forma a priori de la sensibilidad» kantiana, la «sucesión infinita de momentos particulares» de Kierkegaard, el «fantasma del espacio que obsesiona a la conciencia reflexiva» bergsoniano, las «dimensiones de la aniquilación» sartrianas definen la noción sin llegar nunca a agotarla. (ONFRAY, Michel. Cosmos. Editorial Paidós, 2016, p. 31)

Las obras compuestas por mí son las siguientes:
  1. Pieza nº 1
  2. Pieza nº 2
  3. Canon fractal
  4. Quinteto minimal
  5. Epojé
  6. Minimalismo y fractalidad en el año del dragón
  7. Tema con indiferencias quasi ostinato
Es evidente la influencia en estas composiciones de diversos autores como Michael Nyman, Yann Tiersen, Steve Reich, Hugh Shrapnel y Wim Mertens, entre otros.

Algunas obras tienen más de 10 años.

Espero que la música que compongo de vez en cuando sea de vuestro agrado.