domingo, 19 de enero de 2020
sábado, 12 de enero de 2019
Tomás Luis de Victoria, el compositor de Dios
Tomás Luis de Victoria, el compositor de Dios, documental sobre la vida y obra de este magnífico compositor del Renacimiento español.
domingo, 23 de septiembre de 2018
Erasmo de Rotterdam. Elogio de la locura (Jordi Savall. La Capella Reial de Catalunya. Hespèrion XXI)
Erasmo de Rotterdam permaneció en la memoria cultural gracias sobre
todo a los hermosos retratos realizados por Holbein, Durero y Quentin
Massys, así a una obra de juventud, el Elogio de la locura. Su inmensa
obra y su vida, conocidas sólo por un puñado de especialistas, empezaron
a estudiarse más ampliamente y a difundirse a partir de los primeros
años del siglo XX; gracias a diversos ensayos y, en especial, al libro
de Stefan Zweig, Erasmo, Triunfo y tragedia de una idea (publicado en
Austria en 1934, en Francia en 1935, en Italia en 1935, etcétera), se
comenzó a conocer mejor la verdadera dimensión de ese gran viajero a
quien apasionaba la búsqueda del diálogo y la paz. En su Querella de la
paz proclama: «El mundo entero es la patria de todos», y lo hace en una
época en que Europa combate a sangre y fuego. Los odios que enfrentan a
ingleses, alemanes, españoles, italianos y franceses le parecen un
absurdo.
Erasmo siempre está dispuesto a tomar la pluma contra
las injusticias, las guerras, el fanatismo e incluso la decadencia moral
de su propia Iglesia. El reino de Erasmo, cuya autoridad se extiende en
esos inicios del siglo XVI sobre todos los países de Europa, es un
reino que triunfa sin recurso a la violencia, sólo con el poder de su
fuerza espiritual. Como nos dice Zweig: «Durante un momento maravilloso,
Europa está de acuerdo con el soñado deseo humanístico de una
civilización uniforme, que, con un idioma universal, una religión
universal, una cultura universal, debía poner fin a la primitiva y fatal
discordia, y esta inolvidable tentativa queda memorablemente unida con
la figura y el nombre de Erasmo de Rotterdam. Pues sus ideas, sus deseos
y sueños han dominado a Europa durante una hora universal de su
Historia, y es una fatalidad para él, y al mismo tiempo para nosotros,
que esta pura voluntad espiritual de una definitiva unificación y
pacificación del Occidente sólo haya sido un entreacto, rápidamente
olvidado, de la tragedia, escrita con sangre, de nuestra común patria».
Según
Erasmo, la tiranía de una idea es una declaración de guerra a la
libertad del espíritu, por lo que a lo largo de toda su vida se niega
tomar partido por una ideología o una formación, convencido de que un
hombre de partido está obligado a creer, pensar y sentir con
parcialidad. Por eso Erasmo respeta todas las ideas al tiempo que
rechaza reconocer la autoridad de ninguna. Es el primer pensador en
definirse como europeo, defiende el acceso de todos a la cultura y el
conocimiento como base fundamental para la educación de la humanidad,
porque considera que sólo el individuo inculto e ignorante se abandona
sin reflexión a las pasiones. Por desgracia, hacia el final de su vida
se ve enfrentado a la brutal realidad de un mundo violento e
incontrolable: «En París han quemado a fuego lento a su traductor y
discípulo Berquin [1529]; en Inglaterra, sus queridos John Fisher y
Tomás Moro, sus más nobles amigos, han sido arrastrados bajo el hacha
del verdugo [1535]». Zwinglio, con el cual había intercambiado tantas
cartas muere en la batalla de Cappel (1531)... Roma es saqueada por las
tropas imperiales de Carlos V (1527).
Sin embargo, lo que más
lo afectará será el enfrentamiento con Lutero; sabedor de que su combate
pacífico está perdido de antemano a causa de la obstinación y la
rigidez, no tarda en ver venir la catástrofe. «Ojalá esta tragedia no
termine de forma desdichada», exclama, asaltado por lúgubres
presentimientos. En esos años, al ver que la revuelta campesina se
dirige contra sus apoyos señoriales, Lutero condena los levantamientos
de 1525 en un breve panfleto de una rara violencia, un verdadero
llamamiento a la matanza titulado Contra las bandas ladronas y asesinas
de campesinos y en el que escribe: «quien pueda ha de abatir, degollar o
apuñalar al rebelde, en público o en privado, y ha de pensar que no
puede existir nada más venenoso, nocivo y diabólico que un rebelde [...]
Es tiempo de la espada y de la cólera y no de la gracia. Así pues, la
autoridad ha de proceder ahora sin temor y golpear con buena conciencia,
mientras corra la sangre por sus venas. [...] Por esto, queridos
señores, [...] el que pueda, que apuñale, raje, estrangule» (Martín
Lutero, Escritos políticos, trad. Joaquín Abellán, Madrid, Tecnos, 1999,
pp. 95-101). Lutero toma sin miramientos el partido de la autoridad en
contra del pueblo. Y al final, cuando los campos de Wurtemberg quedan
anegados en sangre, confiesa con extremada valentía: «Yo, Martín Lutero,
he matado a todos los campesinos rebeldes, porque he ordenado
abatirlos: tengo su muerte sobre la conciencia».
Erasmo se
siente desolado al ver que «entre religión y religión, entre Roma,
Zúrich y Wittenberg, se guerrea bárbaramente; entre Alemania y Francia e
Italia y España, se suceden infatigablemente las campañas militares,
como errantes tempestades; el nombre de Cristo ha llegado a ser grito de
guerra y pendón para acciones militares». Ha sido finalmente la
historia del siglo XX la que ha mostrado del modo más cruel esa
sobreestimación de lo civilizado; Erasmo no pudo imaginar el problema
terrible y casi insoluble del odio racial. Sin embargo, como dice Stefan
Zweig: «Siempre fueron necesarios al mundo hombres que se negaran a
creer que la historia no sea nada más que una roma y monótona repetición
de sí misma, un juego sin sentido que se renueva siempre de igual modo
con cambiados ropajes, sino que confían, sin pruebas para ello, en que
el curso de la vida de la humanidad significa un progreso moral, en que
nuestra especie, por invisibles escalones, asciende desde la bestialidad
a la divinidad, de la brutal violencia hacia un sabio espíritu de
ordenación y que este último, el grado supremo de la completa concordia
humana, está ya próximo, ya casi alcanzado. [...] No, no puede pasar
mucho tiempo, tal como lo proclaman con júbilo Erasmo y los suyos, antes
de que la humanidad, conocedora de sus propias fuerzas y tan
pródigamente dotada de ellas, tenga que reconocer su misión ética, vivir
en lo porvenir únicamente de un modo fraternal, proceder moralmente y
extirpar de modo eficaz los residuos de su naturaleza bestial. [...]
Pero no es la bendita aurora lo que amanece sobre la tierra tenebrosa:
es el incendio que destruirá su mundo idealista; al igual de los
germanos en la Roma clásica, así irrumpe Lutero, el fanático hombre de
acción, con la irresistible fuerza de choque de un movimiento popular
nacional, en su mundo de ensueños supranacionales e idealistas, y antes
aún de que el humanismo haya comenzado verdaderamente su obra de
unificación universal rompe la Reforma, con los golpes de su martillo de
hierro, la última unidad espiritual de Europa, la Ecclesia
universalis».
El proyecto de este nuevo libro-CD nace ante todo
de la idea de rendir un gran homenaje a ese humanista excepcional
mediante el diálogo vivo de los textos y las músicas de época, situados
plenamente en su contexto histórico. Para ello le cedemos la palabra,
con textos extraídos de su correspondencia y de algunos de sus escritos
fundamentales. Además del propio Erasmo, escucharemos también las voces
de la Locura y de Tomás Moro y Lutero. Los textos, en diálogo con las
músicas de la época, son recitados en francés por Louise Moaty (la
Locura), Marc Mauillon (Erasmo y Adagios) y René Zosso (Tomás Moro,
Maquiavelo y Lutero) en tres de los compactos del libro. A modo de
complemento, todos los textos estarán también disponibles en Internet
con el mismo acompañamiento musical en otras seis lenguas europeas:
alemán, inglés, castellano, catalán, neerlandés e italiano. Por último,
para quienes se interesan sólo por la audición de las músicas, añadimos
otros tres discos compactos sin los recitados. Los textos de la Locura
van acompañados con improvisaciones, variaciones o adaptaciones vocales o
instrumentales sobre el tema musical de la folia; en los discos 2 y 3,
en cambio, los principales acontecimientos de la vida de Erasmo y de su
época están acompañados por las músicas de Dufay, Josquin, Sermisy,
Lloyd, Isaac, Du Caurroy, Moderne, Morales, Trabaci y piezas anónimas
occidentales, sefardíes y otomanas.
Estamos convencidos de que
las ideas de ese gran humanista, sus reflexiones críticas y su
pensamiento filosófico constituyen una fuente esencial de sabiduría
humanística y espiritual, sin dejar de ser, incluso después de 500 años,
de una actualidad sorprendente; lo mismo que el premonitorio juicio de
Tomás Moro -gran amigo suyo y notable pensador- en su obra Utopía:
«donde hay propiedad privada y donde todo se mide por el dinero,
difícilmente se logrará que la cosa pública se administre con justicia y
se viva con prosperidad. A no ser que pienses que se administra
justicia permitiendo que las mejores prebendas vayan a manos de los
peores, o que juzgues como signo de prosperidad de un Estado el que unos
cuantos acaparen casi todos los bienes y disfruten a placer de ellos,
mientras los otros se mueren de miseria». Esta descripción precisa de la
crisis actual de Europa y el mundo escrita hace cinco siglos muestra
hasta qué punto el estudio y el conocimiento de esos grandes pensadores
humanistas puede ayudarnos a reflexionar sobre nuestro destino humano y a
encontrar nuevos caminos de diálogo, justicia y paz. Con las ideas de
esos humanistas, se perfila ya el postulado, que todavía no se ha
realizado plenamente, de una Unión Europea agrupada bajo el signo de una
cultura y una civilización comunes; de una Europa unida que sepa
desarrollarse a partir de una idea moral, que esté muy por encima de los
intereses económicos o territoriales.
sábado, 7 de abril de 2018
Lecciones de Contrapunto - Lección 1
El material aquí expuesto se realiza con fines educativos.
Cada CF contará entre dos y cuatro saltos, la dirección de la línea melódica deberá cambiar en varias ocasiones durante el curso del ejercicio. Los saltos mayores de una tercera deberán continuarse con un cambio de sentido, preferentemente por movimiento conjunto. Evítense dos saltos consecutivos en la misma dirección, así como más de dos saltos consecutivos en general.
Comenzaremos por la construcción del
cantus firmus, la línea melódica a la que más tarde se le agregará
un contrapunto. El significado de una nota cualquiera depende por
completo de sus relaciones contextuales en la dimensión horizontal.
El cantus firmus (CF) no es una melodía
propiamente dicha, sino una abstracción de ésta en la cual el
elemento lineal está separado de otros aspectos del diseño
melódico.
El CF constará de notas del mismo
valor rítmico (redondas) para poder así combinarse con contrapuntos
de distintas especies. El CF no debe ser tan extenso como para que la
homogeneidad de las figuras resulte molesta, pero sí lo suficiente
como para constar de un principio, un punto culminante y un final.
Como norma el CF constará de entre ocho y dieciséis notas.
El CF, y de hecho todas las líneas
melódicas de los ejercicios de especies, están concebidos en
términos de la voz. Algunos intervalos, fáciles de ejecutar en un
instrumento, resultan difíciles de cantar. Por lo general, los
intervalos de poca envergadura son más fáciles de cantar, como los
consonantes más que los disonantes y los diatónicos más que los
cromáticos.
El CF no debe contar con intervalos que
sobrepasen la octava, y tampoco saltos disonantes o semitonos
cromáticos. Los intervalos melódicos utilizables son, pues,
los siguientes: segundas y terceras mayores y menores,
cuartas y quintas justas, sextas mayores y menores, y octavas justas.
Las consideraciones vocales también
afectan al ámbito melódico del CF ya que la voz es, por supuesto,
más limitada que la de muchos instrumentos. El CF se restringirá
por tanto a un área más reducida. Una décima entre las notas
más aguda y más grave deberá ser el ámbito máximo. En
realidad, la mayoría de los cantus firmi se desenvuelven dentro de
límites más cerrados, muchos dentro de la extensión de una quinta
o sexta.
Cuando escuchamos una línea melódica
experimentamos más que una mera sucesión de notas, percibimos un
movimiento tonal. El hecho de que la música sea un arte cinético,
que implica movimiento, forma parte de la experiencia de toda persona
musicalmente sensible. Un movimiento musical tiene dirección si
muestra un comienzo y un fin claramente definidos.
Todo CF debe contar con un punto
álgido o culminante. Esta nota servirá como objetivo del
movimiento procedente de la primera nota, y al mismo tiempo como
comienzo de la segunda curva melódica descendente a la nota final.
La nota culminante no debe repetirse.
En el Ejemplo 1-a) la nota inicial Do
domina toda la línea, y las notas Re y Si son notas de
ornamentación; no hay ningún punto álgido ni objetivo de
movimiento. El Ejemplo 1-b) muestra ya un tipo rudimentario de
dirección, sin embargo la repetición de la nota más aguda (Fa) y
la consecuente inmovilización de la línea en mitad del ejercicio
impiden que este ejemplo establezca un sentido de dirección
satisfactorio.
El último ejemplo es el mejor
construido de los tres.
El CF puede resultar insatisfactorio
aunque cuente con un principio, un punto álgido y un final.
Consideremos el Ejemplo 2. La línea
melódica cuenta con un punto elevado y no carece completamente de
dirección, pero aún así resulta inservible para nuestros
propósitos. Las notas entre el comienzo y el punto elevado en la
primera parte, y entre éste y el final en la segunda, no conducen la
línea hacia adelante de un modo convincente, y cada nota parece
actuar independientemente en lugar de formar parte de un todo más
amplio, predominando además el movimiento por salto.
En interés de la continuidad, el CF
constará predominantemente de movimiento conjunto.
Véase el Ejemplo 3. La línea melódica
no carece de dirección o continuidad, pero resulta demasiado
homogénea o indiferenciada. No satisface una necesidad estética
fundamental: la variedad.
Cada CF contará entre dos y cuatro saltos, la dirección de la línea melódica deberá cambiar en varias ocasiones durante el curso del ejercicio. Los saltos mayores de una tercera deberán continuarse con un cambio de sentido, preferentemente por movimiento conjunto. Evítense dos saltos consecutivos en la misma dirección, así como más de dos saltos consecutivos en general.
Evítese un excesivo movimiento en la
misma dirección, tanto el originado por una progresión por grados
conjuntos exclusivamente (cinco notas podría ser un límite
razonable), por una progresión por grados conjuntos seguida de un
salto considerable, o por una progresión por grados conjuntos
entremezclada con varios saltos pequeños.
Un CF se encuentra en estado de
equilibrio cuando ningún elemento individual predomina hasta el
punto de poder perjudicar la estabilidad de su totalidad. El
desequilibrio puede resultar de alguno de estos factores: excesivo
movimiento en una misma dirección, tensiones melódicas no resueltas
y repeticiones de la misma nota o de grupos de notas. A estas
observaciones podemos añadir una tercera: el alumno tratará de no
proceder demasiado tiempo por movimiento conjunto en la misma
dirección. Cinco notas parecen ser el límite en la mayoría de los
casos.
Compárense las tres líneas melódicas
del Ejemplo 4: las dos primeras son satisfactorias, mientras que la
tercera, que extiende la escala un grado más, resulta poco elegante.
Evítese, por tanto, un excesivo
movimiento en la misma dirección, tanto el originado por una
progresión por grados conjuntos exclusivamente, por una progresión
por grados conjuntos seguida de un salto considerable, o por una
progresión por grados conjuntos entremezclada con varios saltos
pequeños.
Véase el Ejemplo 5.
Los corchetes en a), b) y c) indican
que los intervalos disonantes están formados por la primera y última
notas de un movimiento en la misma dirección. En el Ejemplo 5-d) la
línea alcanza su punto álgido en la sensible. El oyente espera una
continuación hacia la tónica y no acepta el séptimo grado como un
punto culminante adecuado; consecuentemente, el equilibrio lineal
resulta afectado. Lo mismo es válido para el séptimo grado alterado
ascendentemente en el modo menor.
Las exigencias del CF excluyen la
repetición inmediata de una nota (véase Ejemplo 6).
En primer lugar esta repetición
extiende el valor de la nota, rompiendo la necesaria igualdad rítmica
del cantus; en segundo lugar la nota repetida recibe el énfasis
excesivo y se crea un punto estático que desequilibra la línea
melódica en su totalidad.
En el Ejemplo 7 no se da una repetición
inmediata, pero la frecuente aparición de Do crea un estado de
desequilibrio extremo. Una nota no debe aparecer con una frecuencia
tal como para dominar la totalidad del ejercicio.
La nota más aguda no debe repetirse,
mientras que la más grave es menos perceptible y puede hacerlo en
ocasiones. Si la tónica inicial es la nota más grave debe repetirse
al final del ejercicio.
La repetición de un grupo diferenciado
de notas produce un efecto redundante. Considérese el Ejemplo 8, en
el que la línea melódica es tan corta que la repetición de tan
sólo tres notas resulta molesta. La repetición crea además un
efecto de ruptura de la continuidad de la línea melódica.
El alumno deberá evitar por razones
similares el empleo de las llamadas secuencias. Una línea como la
del Ejercicio 9 no sigue los preceptos del contrapunto de especies.
Para que el CF forme un todo autónomo
—cualidad de completo— deberá comenzar y finalizar en la tónica.
Después de la nota inicial la línea puede continuar por grados
conjuntos o salto, y la aproximación a la nota final será siempre
por grados conjuntos. Al concluir el CF es preferible llegar a la
nota descendentemente. Como regla general el movimiento ascendente
produce un incremento de tensión, mientras el descendente produce lo
contrario. Sin embargo, por razones de variedad o equilibrio, en
ocasiones puede ser beneficioso llegar a la tónica desde abajo, en
este caso el movimiento hacia la nota final debe ser de semitono, por
lo tanto en el modo menor deberá alterarse el séptimo grado. La
progresión 6-7-1(8) en menor requiere la alteración del sexto
grado.
Cantus firmi modales
Al escribir cantus firmi modales, el
alumno debe tener en cuenta:
- En relación con la conducción de las voces, los modos jónico y eolio (en Do y La, respectivamente) pueden considerarse como equivalentes a los modos mayor y menor respectivamente.
- La distinción entre modos plagales y auténticos se complica en la música polifónica. El alumno puede por tanto hacer caso omiso de esa distinción.
- En texturas polifónicas el modo lidio (en Fa) utiliza regularmente el Si bemol. Este modo es, por tanto, equivalente a un jónico transportado.
La eliminación, para nuestros
propósitos de los modos plagales y del eolio, jónico y lidio como
distintivos de mayor y menor nos deja con tres modos: dórico, frigio
y mixolidio.
El modo dórico sin transportar gravita
en torno a Re. Cuando el séptimo grado desempeña la función de
sensible se altera a Do sostenido. El sexto grado se da de varias
formas, en ocasiones, como Si natural y otras como Si bemol. En
general, el natural se emplea en las líneas ascendentes y el bemol
en las descendentes. El Ejemplo 10 muestra algunas posibilidades.
El modo frigio está construido sobre
Mi. En líneas melódicas en el modo frigio el segundo grado
desempeña una función de sensible (debido al semitono entre el
primer grado y el segundo). El séptimo grado, Re, se altera rara vez
a Re sostenido. En la música polifónica el modo frigio emplea el Si
bemol sólo ocasionalmente.
El Ejemplo 11 muestra algunos ejemplos
de cantus firmi en modo frigio.
El Sol es la nota principal del modo
mixolidio. Como en el dórico, el séptimo grado se altera cuando se
desea una sensible. El Si bemol se da con frecuencia en las
progresiones descendentes en este modo (Ejemplo 12).
Para más información sobre los modos,
puede consultarse la obra Counterpoint de Jeppesen, la cual
cuenta con mucha información valiosa al respecto.
El Ejemplo 13 presenta unos cuantos
cantus firmi en distintas tonalidades.
Y aquí concluye esta lección dedicada
a la elaboración de un Cantus Firmus.
Bibliografía:
Salzer, F., Schachter, C. (1999). El contrapunto en la composición: el estudio de la conducción de las voces.
jueves, 15 de febrero de 2018
domingo, 24 de diciembre de 2017
miércoles, 12 de julio de 2017
Música y significado - El Señor de los Anillos
El youtuber Jaime Altozano analizando la música de las películas de El Señor de los Anillos en el programa Música y significado en Radio Clásica.
Podemos sorprendernos del enigma, los mensajes ocultos, los parentescos wagnerianos que contiene la partitura de El señor de los anillos, de Howard Shore. Hoy tenemos con nosotros al youtuber Jaime Altozano (450.000 views para sus tres vídeos en un mes), capaz de explicarnos por qué el Re-Do-Re es el "motivo del Bien", alojado en el "tema de la comunidad", y el Si-Do-Si es el "motivo del Mal", como parte del "tema de la historia del Anillo" y el terrible "tema de Sauron". También tiene explicación que los temas de Gondor y de Rohan sean hermanos secretos, e incluso con hipotiposis de caballo. Y tiene explicación la quinta justa que forma el "tema de la Dama Eowyn". Escuchamos páginas donde estos temas se confrontan, e incluyen momentos paradisíacos, como los temas de Rivendel y de la Dama Galadriel. Inolvidable creación de Tolkien, que todavía sigue habitando nuestros sueños y despertando arquetipos que duermen en lo más profundo de nuestras conciencias: la gruta, el héroe redentor, la mujer-guía, el combate con nuestros monstruos interiores, el viaje de transformación, etc. Felices arquetipos y felices transformaciones, queridos/as amigos/as.
http://mvod.lvlt.rtve.es/resources/TE_SMUSISI/mp3/1/4/1497651176341.mp3
Música y significado - El Señor de los anillos - 16/06/2017
Canal youtube de Jaime Altozano
https://www.youtube.com/channel/UCa3DVlGH2_QhvwuWlPa6MDQ
Podemos sorprendernos del enigma, los mensajes ocultos, los parentescos wagnerianos que contiene la partitura de El señor de los anillos, de Howard Shore. Hoy tenemos con nosotros al youtuber Jaime Altozano (450.000 views para sus tres vídeos en un mes), capaz de explicarnos por qué el Re-Do-Re es el "motivo del Bien", alojado en el "tema de la comunidad", y el Si-Do-Si es el "motivo del Mal", como parte del "tema de la historia del Anillo" y el terrible "tema de Sauron". También tiene explicación que los temas de Gondor y de Rohan sean hermanos secretos, e incluso con hipotiposis de caballo. Y tiene explicación la quinta justa que forma el "tema de la Dama Eowyn". Escuchamos páginas donde estos temas se confrontan, e incluyen momentos paradisíacos, como los temas de Rivendel y de la Dama Galadriel. Inolvidable creación de Tolkien, que todavía sigue habitando nuestros sueños y despertando arquetipos que duermen en lo más profundo de nuestras conciencias: la gruta, el héroe redentor, la mujer-guía, el combate con nuestros monstruos interiores, el viaje de transformación, etc. Felices arquetipos y felices transformaciones, queridos/as amigos/as.
http://mvod.lvlt.rtve.es/resources/TE_SMUSISI/mp3/1/4/1497651176341.mp3
Música y significado - El Señor de los anillos - 16/06/2017
Canal youtube de Jaime Altozano
https://www.youtube.com/channel/UCa3DVlGH2_QhvwuWlPa6MDQ
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





