Introducción a la semiótica musical

Aunque en la actualidad los términos semiótica y semiología —que aluden a la teoría general de los signos— son sinónimos, la procedencia de ambos es distinta históricamente.
La semiótica surge con el estadounidense Charles Sanders Peirce (1839-1914) y se ocupa del estudio del signo bajo la influencia de la teoría del conocimiento, desde una perspectiva filosófica.
La semiología surge con el francés Ferdinand de Saussure (1857-1913) y también se ocupa del signo, sin embargo lo hace desde una perspectiva lingüística.
Algunos autores se han ocupado y pre-ocupado de la aplicación de la semiótica al campo de la música.
A modo de introducción en esta materia me resulta muy interesante el trabajo de investigación llevado a cabo por Rubén López Cano, de quien he tomado algunos fragmentos de un artículo (pdf) y que a continuación expongo.

Semiótica de la Música

La semiótica de la música se ocupa del estudio de los procesos por medio de los cuales la música adquiere significado para alguien. Es de subrayar que la semiótica no se interesa por definir los significados de algo, sino por describir los procesos por medio de los cuales éstos son generados. Esto es uno de los rasgos que la distinguen de la hermenéutica. La semiótica realiza su estudio de la significación a partir de la noción de signo. El signo es el objeto de estudio de la semiótica al tiempo que un artefacto teórico por medio del cual ésta modela los procesos de significación que pretende estudiar. Esta es otra característica que la distingue de otras disciplinas que también tienen por objeto de estudio los procesos de significación.

El Signo

Más que un tipo especial de objeto, los signos son funciones. Un signo es un objeto o pensamiento, una percepción tangible o intangible, un sentimiento, algo real o soñado, un movimiento o un gesto, etc.; en definitiva, cualquier cosa que nos permite comprender algo distinto a sí misma. El signo nos remite de una percepción o pensamiento efectivo a un estado mental o de comprensión distinto a él. Por medio de un signo evocamos cosas que no están ante nuestra percepción pero que, por complejas motivaciones culturales, nos parecen estrechamente vinculadas a los objetos que nos las convocan.

¿Qué es significado en música?

La noción de significado en música es compleja y polémica. No es posible definir lo que es significado en música sin entrar en discusiones estético-filosóficas profundas. Para ofrecer una noción sucinta diré que por significado musical es posible entender el universo de opiniones, emociones, imaginaciones, conductas corporales efectivas o virtuales, valoraciones estéticas, comerciales o históricas, sentimientos de identidad y pertenencia, intenciones o efectos de comunicación (incluyendo los malos entendidos), relaciones de una música con otras músicas, obras o géneros, y con diversas partes de sí misma, etc. que construimos con y a partir de la música. Cuando una música detona cualquiera de los elementos señalados funciona como signo siempre y cuando las relaciones no se reduzcan a meras operaciones causa-efecto reflejo.
La semiosis o proceso por medio del cual producimos signos durante la cognición, implica siempre algún mecanismo de inferencia o la aplicación de un conocimiento del mundo ya sea lógico o proposicional, cinético-corpóreo o emotivo, racional o intuitivo, capaz de ser expresado por medio de palabras o simplemente inefable. La semiosis pone en situación de interacción las constricciones biológicas, físiológico- neurológicas, psicológicas, antropológico-culturales y subjetivo-idiosincráticas de los individuos por medio de fenómenos de emergencia en los que las fronteras de cada ámbito son tan tenues que se confunden.
Noticia: no existen ni existirán diccionarios que especifiquen el significado de cada estructura musical a la manera en que lo hacen los diccionarios de las lenguas naturales. De eso no se ocupa la semiótica.

Fundamentos

Uno de los problemas de la semiótica general y de la musical en particular, es que no existe una sola corriente de pensamiento o escuela dominante, ni una sola fuente o fundamento epistémico sobre la que se construyen las diversas teorías. En realidad hay tantas orientaciones de estudios semióticos que muchos especialistas sugieren que la semiótica simplemente no existe como disciplina, sino que se trata de una serie de estudios diversos vinculados solamente por su interés en los procesos de significación modelados por medio de la noción de signo. Para sus críticos este aspecto constituye uno de los elementos más desacreditadores de la semiótica. En lo personal creo que esa falta de cohesión interna no es sino un síntoma del momento histórico-teórico que vivían las humanidades cuando la semiótica surge como pretendida “ciencia” (la segunda mitad del Siglo XX) y del desmoronamiento y emergencia de nuevos paradigmas que caracterizan estos emocionantes días.
De entre el vasto abanico de orientaciones semióticas generales podemos citar la narratología de A. Greimas, la semiótica de la cultura de Yuri Lotman, la antropología estructural de Claude Levi-Strauss, la semiología translingüística de Roland Barthes o las diversas semióticas de Umberto Eco, la lingüística de Roman Jakobson, la biosemiótica de Uexküll, la zoosemiotica y otras aportaciones de Thomas Sebeok, etc. Las diversas semióticas de la música se inscriben en uno o varios de los fundamentos teóricos desarrollados por estos autores.

López Cano, Rubén. 2007. "Semiótica, semiótica de la música y semiótica cognitivo-enactiva de la música. Notas para un manual de usuario". Texto didáctico (actualizado junio 2007).
Consultado el 15 de septiembre de 2012.

Este fragmento del artículo de Rubén López Cano supone un estímulo y una invitación para adentrarse en el estudio de la semiótica musical y reflexionar sobre ella, abriéndose un amplio abanico de posibilidades.


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